Con tus números, no con los míos. No pide registro ni correo, y el cálculo ocurre en tu propio teléfono.
Esto no es una promesa ni un resultado medido: es tu multiplicación. Sirvo no trae clientes nuevos, y nadie puede garantizarte una mesa más. Lo que sí se puede es dejar de perder las que ya tienes esperando a que alguien se dé cuenta.
Ver cómo se hace, en dos minutosDe las que ya están en tu local. La que terminó hace veinte minutos y sigue puesta porque nadie se enteró. La que pidió la cuenta y esperó mientras el mesero cruzaba el restaurante. La que se levantó tarde justo cuando había cuatro personas decidiendo en la puerta si esperaban o se iban a la otra cuadra.
Ese tiempo no aparece en ningún reporte. No es una venta perdida que puedas ver en tu corte: es una que nunca llegó a existir, y por eso es la más difícil de recuperar. No se arregla pidiéndole a nadie que corra más, porque tu equipo ya está corriendo. Es un problema de información: nadie sabe, en un momento dado, qué mesa acaba de quedar libre.
Eso es lo que hace el Radar de mesas: enseña en el celular que tu equipo ya trae cuál mesa está pidiendo algo, cuál lleva rato esperando y cuál ya terminó. La mesa se levanta antes y la fila de la puerta avanza.